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Los mexicanos estamos inmersos en la violencia desde que nació la nación: Eduardo Antonio Parra

Los mexicanos estamos inmersos en la violencia desde que nació la nación: Eduardo Antonio Parra

Mónica Maristain

MaremotoM, 28 de mayo de 2025.

“Así debe ser la muerte. Algo extraño que se mete en nosotros. Como el cansancio, el aburrimiento, la indiferencia. Que nos inmoviliza y nos libera al mismo tiempo.” Ramiro Mendoza Elizondo, gatillero a sueldo, concibe matar como mero trámite, un acto exento de saña. Una tarde, en una cantina chilanga recibe el encargo de asesinar a Maricruz Escobedo, ejecutiva y miembro de la sociedad de élite de San Pedro Garza García, su primera víctima femenina.

Ciudad de México, 28 de mayo (MaremotoM).- Después de cometer un feroz homicidio en la vía pública diez años atrás, Ramiro debe volver sobre sus pasos. Debe volver a Monterrey, al río que compartió con animales y vagabundos famélicos, a reconocer los rostros de los que fueron, de los que serían, sus hijos y su esposa. Avenida tras avenida, en el tránsito sudoroso, mientras acecha a la mujer que ha de morir, el norte le arroja instantáneas de su pasado como Bernardo, el Chato, Genaro; de sus años como corrector de estilo clasemediero aficionado a los wésterns, como mojado y presidiario. La podredumbre del basurero donde habitó ha sido sustituida por locales comerciales en un despliegue de modernización, pero su fetidez persiste y él aún alcanza a distinguirla.

La novela Nostalgia de la sombra (Era) es un clásico. Así se lo decimos a su autor, Eduardo Antonio Parra, quien en esta nueva edición de su primera novela recupera el potente relato de un asesino marcado por el arrojo de no temer sus bajos instintos y de seguirlos a como dé lugar. En ella, la barbarie y la poesía conviven en escenas inolvidablemente violentas que dan paso a monólogos introspectivos y a diálogos del más rico léxico coloquial, mientras los lectores pasean por Monterrey, por la frontera de Nuevo Laredo.

Parra coincide con esa acepción de clásico, a sabiendas de lo que más le interesa a él, aparte de la literatura, es la violencia que asuela nuestros días.

⏤Eduardo Antonio Parra, otra vez vuelvo a hacerte una entrevista por este libro Nostalgia de la sombra, que me parece que ya es un clásico.

⏤Espero que sea cierto lo que dices.

⏤¿Cómo fue el tema de la trayectoria de este libro, Eduardo? ¿Y por qué ahora otra salida más?

⏤Sí, fíjate que cuando salió la primera vez, que fue en 2002, la sacó la editorial Joaquín Mortiz, en por lo menos dos o tres ediciones. Sacó una edición grande, luego lo pasaron a bolsillo, pero luego como pasa con las editoriales muy grandes que tienen tantos autores, se fue olvidando y se fue olvidando y se agotó y ya no lo reeditaron. Me pidieron entonces de la editorial Tusquets en 2012. Ahora, yo tenía ganas que salieran ediciones ERA, que es donde tengo casi toda mi obra. Se los propuse y me dijeron que sí. Espero que ya no se mueva y yo espero que la editorial ERA como acostumbra, cuando ya se vaya agotando vaya a reimprimir y lo tenga siempre vigente.

⏤Nostalgia de la sombra jamás se puso entre las novelas del narcocrimen y de todas esas cosas que se pusieron de moda en una época. Hasta Daniel Sada estaba dentro de esa lista…

⏤Venía escribiendo varios textos sobre violencia desde los libros de cuentos y recuerdo que me preguntaban casi siempre, bueno, ¿por qué la violencia? Y yo decía, bueno, pues porque es parte del ser humano, es parte de la naturaleza humana, pero también es parte de los mexicanos. Los mexicanos estamos inmersos en un ambiente de violencia desde que nació la nación. El encuentro con los españoles fue muy violento, la independencia, todo eso. Esta novela la escribí a principios del siglo XXI, todavía no había guerra del narco, ya había manifestaciones del narco, sobre todo en el norte del país, pero yo no quería que fuera un asesino a sueldo que trabajara para el narco, sino que todavía estaba con la idea de los asesinos a sueldo que trabajaban para el gobierno. Sé de buena fuente, he leído muchas cosas, sobre muchos gatilleros que trabajaron incluso para las presidentes de la República durante el siglo XX.

⏤Está el tema de la guerra sucia, donde hay muchos gatilleros “oficiales”.

⏤Sí, claro. Me gustaba mucho la historia, bueno, la había oído, de que muchas veces los sacaban de los penales a los que eran bastante hábiles con su oficio y ya los ponían a trabajar. Ese era el tipo de personaje que quería reflejar, pero también quería reflejar cómo llegó a ser un asesino tan experto. Primero fue una cuestión espontánea, una cuestión cotidiana, una cuestión casual, vamos a decirlo así, porque me había tocado ver a muchos de ellos. Trabajé en nota roja, en Monterrey, entonces vi a muchos que se convertían en asesinos de la noche a la mañana, sin proponérselo. Otros no seguían con la carrera de gatilleros y terminaban presos, pero siempre, aunque la libren, ya no se van a quitar el estigma de asesinos.

⏤Siempre pienso, a nivel psicológico, que una de las cosas que les pasa a los mexicanos es no poder expresar su deseo de ira en ese momento, entonces se abona la venganza en ese contexto y a partir de ahí empiezan los crímenes.

⏤Sí, hay un resentimiento generalizado y eso se notaba desde hace muchos años, de varias décadas, era cosa de encender una chispa para que estallara. Quería encender la chispa en este personaje a ver qué pasaba y así fue construyéndose la novela.

⏤Una de las cosas que tú dices, nosotros no nos preocupábamos tanto por el narco, vivíamos en el norte. A mí me da la sensación de que el narco vivió y vive, como vivimos todos, un arranque de neoliberalismo feroz. Hoy los sicarios no tienen ni para vivir, van y matan a alguien, no le importa la ética porque no reciben educación. Daniel Sada decía: los narcos viven con nosotros, sabemos quiénes son y nunca nos molestan.

⏤Antes de que estallara la guerra, en 2006, convivieron varias décadas, sobre todo en el norte del país. Sabíamos quiénes eran los narcos, yo vivía en Ciudad Juárez y sabíamos dónde vivían, quiénes eran, todo esto. Y nadie se molestaba, sí había crímenes, sí había ejecuciones, pero eran de vez en cuando y eran muy precisas. Cuando se vino la guerra se convirtió en algo así como un caos, vinieron por todos lados. La violencia, el neoliberalismo salvaje, se convirtió en algo muy pragmático y me dejó de atraer tanto, porque a mí me gusta más la violencia que está relacionada con las pasiones humanas.

⏤La espontaneidad. Exacto, hoy están en el aguacate, están en el limón, porque hay dinero ahí y uno dice, son comerciantes e igual no me interesan nada.

⏤Lo único que le interesan son las ganancias. Hay otra parte del narco que siempre estuvo más o menos oculta, que sabemos que estaban coludidos con las autoridades. Y esas autoridades tenían su propia gente que quitaba de en medio a los estorbos, quitaba de en medio a los opositores, quitaba de en medio a quienes no eran deseables.

⏤Ahora también, me parece

⏤Sí, todavía. Ahora siento que ahora contratan a los mismos narcos, para que hagan ese trabajo, sí.

⏤¿Por qué tanto interés en Nostalgia de la sombra?

Nostalgia de la sombra es como asomarse a ver la cara del mal directamente. La novela está contada toda desde el punto de vista del asesino y se notan sus pensamientos, sus recuerdos, sus reflexiones, hay una incursión en el interior de este personaje que de alguna manera puede llevar a los lectores a encarar un poco cómo nace el mal, cómo se desarrolla. Y cómo el mal tampoco es absoluto, porque este hombre, este personaje, como quiera que sea, comete las peores atrocidades, pero tiene un código de ética, un código de honor extraño. Muy distinto al del resto de la gente, eso sí, pero tiene su propio código y no se sale de ahí. La sorpresa es cuando le encargan que mate a una mujer, él no mata mujeres.

⏤Tú eres un novelista y un cuentista muy inclasificable. De pronto eres histórico, de pronto haces una novela policial, de pronto te encargas de las pasiones humanas. ¿Cómo has encarado tu carrera, Eduardo?

⏤Creo que estás muy acertada. Nunca me gustó que se me encasillara en estos que en el siglo pasado todavía eran subgéneros y ahora son géneros. No sabía que escribía cuentos negros hasta que un día vi mi libro en un estante de novela negra y decía yo, ¿qué hace aquí mi libro? Me empezaron a decir, no, es que estos cuentos son muy violentos y reflejan el submundo de ciertas ciudades mexicanas, entonces son cuentos negros. Cuando empecé a escribir esta novela, cuando me lo propuse, sabía que quería escribir la historia de un asesino, pero no en el género de novela negra específicamente porque tampoco era gran lector de novela negra en ese momento. Ya después lo fui, pero en ese momento no. Recuerdo que tenía en la cabeza novelas como Confesión de un asesino, de Joseph Roth. Tenía Crimen y castigo, de Dostoievski. La idea era sumergirme en el personaje, no hacer una novela policiaca. Por ejemplo, que no aparecieran policías, que no hubiera investigación, que se saliera un poco de este encuadre de la novela policiaca o de la novela negra. Nunca me ha gustado que se me encasillara. Luego me nombraron escritor del norte, escritor de la frontera, y yo decía, si de repente escribo un cuento fantástico. Soy un escritor de literatura en general. Soy bastante realista y siempre he tenido la idea de reflejar un poco la realidad en los textos que hago.

⏤Eres un autor muy respetado. ¿Cómo has vivido los últimos años de tu literatura, de tus libros? No creo que haya sido fácil.

⏤No, no es fácil. En este país es muy difícil que alguien viva de sus libros. Tienes que dedicarte a otras cosas para completar. Pero los libros siempre se mueven, aunque sea despacio. Me he dado cuenta de que poco a poco van creciendo los lectores. La reedición de ahora, de Nostalgia de la sombra, creo que es una oportunidad para que los más jóvenes se acerquen a esta novela, que obviamente no la conocían. A ver qué les parece. Entonces, sí he sentido que sí hay un grupo de lectores o una cantidad de lectores que poco a poco va creciendo lentamente y todo eso, porque van conociendo mi trayectoria, van conociendo mi obra y les va gustando. No me puedo quejar, creo que está bastante bien. Tengo buenos comentarios siempre.

⏤¿Podríamos esperar alguna novela maravillosa e impresionante?

⏤Estoy trabajando en ellas. Tengo dos proyectos, a ver cuál me jala más. Siempre trabajo así y luego una me jala de lleno, me apasiona por completo y me olvido de las demás. Después las retomo.

⏤¿Hay algún tema que te interese mucho?

⏤Me sigue interesando la violencia, por supuesto, cómo encaramos la violencia en México, cómo ahora la sufrimos y hablamos muy mal de ella y queremos que desaparezca, al menos en las cuestiones artísticas, pero no va a desaparecer, es parte de nosotros, siempre va a estar ahí. Entonces, no sé, un poco explorar esa violencia, explorar los porqués, los orígenes y las manifestaciones.

⏤¿Cómo identificas tú a tu lector?

⏤Quisiera que fuera un lector que se interesa más por las cuestiones humanas, por la profundidad de las cuestiones humanas, más que por la anécdota y por la historia, sino que penetre lo más que se pueda. Y, por supuesto, que disfrute el lenguaje bien trabajado, bien hecho. Me gusta mucho trabajar el lenguaje, me gusta ser poético cuando se puede, incluso con una poética bastante oscura, muchas veces.

⏤¿Eres mejor en el lenguaje ahora que antes?

⏤Creo que sí, puede ser. A lo mejor menos audaz, más cuidado, más controlado, porque creo que cuando era más joven, sí, de repente veía una imagen poética y me iba sobre ella, me tiraba el clavado. Ahora le pienso un poco más, me gusta pensar más en la precisión, en la concisión del lenguaje, sin que pierda el aliento poético, pero que nunca se detenga la narración, que siempre el lector siga avanzando en lo que está leyendo.